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Editorial: LA CAPACITACION BASE DEL ÉXITO ORGANIZACIONAL

Editorial: LA CAPACITACION BASE DEL ÉXITO ORGANIZACIONAL

LA CAPACITACION BASE DEL ÉXITO ORGANIZACIONAL

Uno de los interrogantes permanentes del empresario en su lucha por aumentar la productividad, así como por responder con ganancias a sus accionistas, es como lograr esos propósitos y la respuesta inevitablemente siempre tiene que ver con tener en la organización personas competentes que den su máximo potencial y talento y que permitan generar productos que satisfagan a sus clientes y aseguren la supervivencia de la empresa.

 

La capacitación y el entrenamiento siempre son base de ese proceso, el cual no solo se limita a generar competencias técnicas que indudablemente son importantes, porque sin ellas es imposible producir o entregar productos o servicios de calidad, pero también es necesario que el empresario entienda que dentro de ese proceso se requiere producir cambios en la cultura de las organizaciones y de las personas, específicamente en sus actitudes, principios  e infundir valores tales, como la seguridad en el trabajo, que se debe constituir en base de nuestra práctica empresarial, pero  se requiere que el trabajador entienda este como un valor personal, que garantice que actué con seguridad en todos los momentos de su vida y no sea simplemente durante la actividad empresarial. Por otra parte se debe estimular el respeto como  base de las relaciones laborales sanas y también obviamente desarrollar sus habilidades, y mejorar su actitud, que garanticen un adecuado ambiente laboral, pues está probado que existe una relación íntima entre el desempeño y la educación que se le dé a ese trabajador, pues desafortunadamente debemos compensar  muchas deficiencias de la educación familiar,  y de la educación técnica  que no responde en muchos casos a las necesidades de las empresas.

Debemos igualmente capacitar en los propósitos y valores de la empresa para que sean incorporados como parte del rol de los trabajadores y se alineen los propósitos individuales con los colectivos de la organización.

 

Con inventos como las impresoras 3D, seguramente pasaremos de una producción colectiva a un modo de producción individualizado y resultado de esos cambios desaparecerán muchos oficios, pero aparecerán otros, lo que aunado a que el conocimiento crece exponencialmente y cada vez más rápidamente las tecnologías cambian, lo que implica que la formación se convierte en una estrategia del éxito empresarial.

Todo esto ha llevado a muchas empresas a crear las universidades empresariales a su interior o en otros casos en alianzas estrechas universidad- empresa, permitiendo a los docentes acercarse a la realidad empresarial y a sus necesidades de cada sector de la produccion, como parte de una estrategia de vincular la educación al desarrollo del trabajo.

 

Pero lo importante es que el empresario entienda que los recursos invertidos en educar no son un gasto sino una inversión, quizás de las más rentables, que retribuye en el crecimiento de esa persona que labora en nuestra organización, cuya formación debe estar orientada no solo hacia lo técnico, sino también en la formación del Ser que garantice seres éticos, comprometidos y felices con la actividad que desarrollan.

Debemos comprender que esos procesos de educación deben apoyarse en las nuevas tecnologías informáticas, aprovechando la educación virtual, que permitan aprender rápidamente nuevos saberes, pues cada vez es necesario entender la capacitación como un proceso permanente, pues el conocimiento cada día se renueva e incluso la formación profesional queda insuficiente al poco tiempo de terminar los ciclos académicos, pues cada día aparecen nuevos programas y enfoques de la enseñanza

 

Debemos preguntarnos cuál es nuestro papel como formadores de nuestros trabajadores para entender esta como una responsabilidad que se convierte en prioritaria y por lo demás generadora de rentabilidad empresarial y social.

Es tal la velocidad del cambio que se requiere comenzar por cambiar nuestra forma de pensar sobre como adelantar esos procesos educativos para que se adecuen a las nuevas realidades y de lo que dependerá una mayor celeridad en el aprendizaje y utilización de los conocimientos enseñados.

Todo esto significa que debemos pasar el programa de capacitación a la estrategia de desarrollo del recurso humano como elemento fundamental para prepararnos para los nuevos retos que la economía nos plantea.

 

Cesar Augusto Duque Mosquera

 

Publicado en la revista AMCHAM edición 38 de 2017 disponible en http://amchamcali.com/nuestros-servicios/revistas-bussiness-newsletter/29

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